Esto comenzó hace cinco años atrás, EEUU en pleno auge y con exceso de dinero, comenzó a bajar sus tasa de interés, y a partir de esto se otorgaron gran cantidad de créditos hipotecarios destinados a la clase media, lo que origino un incremento de la demanda de inmuebles y por consiguiente del valor de los mismos, así como el de la renta que estos producen. Esta demanda creciente de inmueble en la economía yanqui trajo como consecuencia un derrame hacia todos los sectores económicos mediante la reactivación de la construcción de inmuebles, lo que produjo a continuación un crecimiento de la actividad económica toda. Las entidades bancarias que habían colocado gran cantidad de créditos hipotecarios en muchos casos de dudosa recuperación, en forma conjunta con las operaciones hipotecarias originales, emitieron títulos representativos de pequeñas partes de aquellas hipotecas que vendieron en las distintas bolsas de comercio a nivel mundial a los efectos de hacerse del efectivo que habían prestado y volver a realizar idénticas operaciones e incrementar sus ganancias ya que la tasa era baja apostaban al volumen es decir a muchos créditos. Así entonces los bancos que habían entregado dinero a cambio de hipotecas recuperaban el efectivo vendiendo en pedazos esos derechos sobre las hipotecas en el mercado financiero a través de distintos fondos que se desparramaron por todo el mundo en distintas bolsas financieras.